La Vida en Bonaire

Uno de los encantos de vivir en Bonaire es el tamaño de la isla.  Por ser una isla pequeña, todo es accesible haciendo posible disfrutar de sus tesoros. Sí, la isla es lo suficientemente grande como para no poder verla toda en una sola visita. Eso explica porque más del 40% de sus visitantes regresan de nuevo.

La población es una mezcla de más de 80 nacionalidades y grupos étnicos. La mayoría de los vecindarios poseen centros donde los residentes pueden asistir a actos sociales y culturales. Hay varias iglesias diseminadas por toda la isla al igual que escuelas y centros de cuidado diario para las familias que trabajan.

La isla posee una atmósfera muy tranquila que los visitantes sienten de inmediato.  En Bonaire nada se hace con apuro, todo en calma y sus habitantes, muestran interés en ayudar al visitante a conocer la isla, su gente y lugares de interés.